Cubabunga.h
jueves, 5 de enero de 2017
Una historia cotidiana
Con mi salida escribí,
el día que yo partí para siempre de la Habana.
Era una noche cubana
el avión inició. el vuelo
Adios a ese suelo
donde está. Mi Madre santa
y se apretó mi garganta como el nudo de un pañuelo.
Sentí que estaba desecho
en lo más intimo herido
Oyendo cada latido
del corazón en el pecho
entraba el avión derecho
al canal de la Forida.
Una lágrima perdida
ardiente sumisa y clara
Dejó una huella en mi cara
de dolor por la partida
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